Ajuntament de Flix

Notícies
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29.07.2009
En la piel de los soldados de la Batalla de l’Ebre
Diari de Tarragona
Conocer cómo se desarrolló la Batalla de l'Ebre es posible, en parte, leyendo la extensa literatura que sobre el conflicto se ha publicado en los últimos años, pero al mismo tiempo, los interesados en nuestra historia tienen la oportunidad de visitar algunos de los lugares que marcaron esas semanas de lucha.
Además de visitar los cuatro centros de interpretación que ya repasamos hace dos semanas (Corbera, Pinell de Brai, Batea y Vilalba dels Arcs), también es posible recorrer una docena de escenarios de la batalla, repartidos entre la Ribera d'Ebre y la Terra Alta. De hecho, desde el Comebe (Consorci de la Batalla de l'Ebre) se ofrecen rutas y algunos itinerarios -con la posibilidad de guías- para facilitar la visita a los interesados, ya sea de un día o de un par de días si se quiere visitar a fondo lo que fue el conflicto y sus escenarios, además de combinarlo con la oferta gastronómica y enoturística de la zona.
Independientemente de la ruta, hay algunos lugares imprescindibles. Sin duda, la localidad más marcada por la Batalla de l'Ebre es Corbera. El Poble Vell de Corbera , situado en la cima de la loma de la Montera y con los monumentales resto de la Església de Sant Pere, es un símbolo claro y evidente de la tragedia de la guerra. Con una población en el año 1.938 cercana a los 2.500 habitantes, sus calles y casas en ruinas son, hoy en día, un testimonio mudo de la violencia y de las brutales consecuencias de los bombardeos aéreos y de artillería que sufren durante toda la batalla las poblaciones civiles de la zona.
La noche del 25 de julio las fuerzas de la República cruzaron el río, iniciando así lo que sería una larga batalla. La población estuvo en manos republicanas desde el primer día de la batalla hasta el 4 de septiembre, pero previamente los bombardeos habían dejado totalmente destrozada la localidad, que años más tarde fue reconstruida en unos terrenos próximos.
Para conocer cómo eran las trincheras, lo idóneo es desplazarse hasta el lugar histórico de los Barrancs de Vilalba dels Arcs, que formaba parte de la línea defensiva que las tropas republicanas establecieron entre esta población y la de la Pobla de Massaluca. De las obras de fortificación realizadas por las unidades republicanas se conservan cerca de 700 metros de trincheras con distintos elementos: pozos de tirador, refugios y chabolas y líneas de evacuación.

La Cota 705

Otro de los lugares imprescindibles es la Cota 705 de la Serra de Pàndols, un espacio clave de la batalla. Desde su privilegiada situación se podían controlar y batir el resto de cotas que la rodean. Su ubicación, en las estribaciones de la sierra, posibilita el control del valle donde se encuentra el Pinell de Brai y de parte de la sierra de Cavalls, con el vértice Sant Marc como cima más cercana. Allí se vivieron duros enfrentamientos con un amplio coste de vidas humanas. Desde hace algunos años, el 25 de julio se reúnen allí supervivientes de la batalla y familiares de fallecidos.
Para conocer más trincheras, en La Pobla de Massaluca existe un entorno fortificado que forma parte de la línea defensiva de Algars. Allí se han rehabilitado los caminos y senderos con el fin de ofrecer a los visitantes un recorrido a pie por los caminos que siguieron los soldados republicanos durante la batalla.

Flix y Benissanet

Como consecuencia de la Batalla de l'Ebre y la aparición constante de la aviación enemiga bombardeando los medios de paso próximos a Benissanet, y en algunos casos la misma población, las autoridades municipales y militares republicanas decidieron construir varios refugios, como el de la plaza de la Font Gran, construido por soldados republicanos que hacían de albañiles, excavando y reforzando varios tramos de las galerías con obra, y sobre todo chicas jóvenes del mismo municipio que colaboraron, por turnos y de noche, extrayendo tierra.
También dentro del núcleo urbano de Flix encontrarán un espacio histórico musealizado, en el que descubrirán las sensaciones de incertidumbre y pánico que se percibían en el interior de los refugios, la mayoría de las veces, sencillas galerías soterradas, escasamente iluminadas, donde retumbaba el ruido del estallido de las bombas.

Memorial de Les Camposines

La ruta por los espacios de la Batalla de l'Ebre puede terminar -o empezar- en Les Camposines. En la loma donde está ubicada la antigua ermita de Sant Bertomeu, se ha construido un Monumento-Osario que ha de cumplir dos funciones bien definidas, un monumento a todos aquéllos que participaron en la batalla, sin distinción de ideologías o bandos, con el objetivo de superar la fractura social que comportó la Guerra Civil, y el osario, un lugar restringido al público donde se depositarán los restos de los combatientes que, aún hoy, se encuentran enterrados en la zona.

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