Júlia
Giribets
Si las previsiones se hubieran cumplido, hoy en día el aspecto
del pueblo de Flix (Tarragona) no pasaría desapercibido porque estaría
literalmente «patas arriba». Grandes máquinas se dedicarían
a los trabajos de extracción de las 700.000 toneladas de lodos tóxicos
que yacen en el fondo del pantano desde principios del siglo pasado a causa de
los vertidos de la empresa Erkimia al Ebro.
De unas manos a otras
Pero
todo esto forma hoy parte de la ciencia ficción, dado que no se ha respetado
el calendario establecido. Hoy en día la imagen de Flix es la de siempre.
Los grandes planes siguen en vía muerta. «Primero nos dijeron que
comenzarían la descontaminación la pasada primavera, luego en verano
y después en octubre, pero aún está todo por hacer»,
lamenta el alcalde de esta localidad, Pere Muñoz.
Retraso tras retraso,
y cambios de fechas continuos han estado mareando el destino del pantano una y
otra vez a lo largo del año. Algunos de los atrasos se deben al cambio
del personal del Ministerio de Medio Ambiente, a raíz de las últimas
elecciones generales, según explica Muñoz y «esto ha hecho
que el proyecto pasase de unas manos a otras sin tirarlo hacia adelante».
Según
las últimas conversaciones entre el ayuntamiento de Flix y el Ministerio,
la fecha de inicio de la limpieza del pantano oscilará entre marzo y abril
de 2009, «o eso quiero creer», manifiesta Muñoz. Otra de las
razones que justifican el retraso es que la sociedad estatal Aguas de las Cuencas
Mediterráneas, S.A. (Acuamed) ha priorizado aspectos de seguridad antes
de comenzar las tareas de limpieza, debido a la complejidad de la obra ya que
cuando se comiencen a mover los lodos del fondo del río, existe el riesgo
de que una parte de los residuos se desplacen hasta llegar al curso del Ebro.
Aunque
fuentes del Gobierno insisten en que es «improbable» que la contaminación
se extienda a lo largo del caudal del río, se ha elaborado un plan de seguridad
que, más que otra cosa, ha suscitado polémica y reivindicaciones
entre los ciudadanos de las comarcas que baña el Ebro, en los últimos
meses. Por si el río llegara a contaminarse cuando empiecen las obras del
pantano de Flix, se prevé la construcción de entre 6 y 12 pozos
de emergencia entre las poblaciones de Vinallop y Tortosa para garantizar el abastecimiento
de agua de boca y riego a los municipios que forman parte del Consocio de Aguas
de Tarragona (CAT).
Consecuencias para la salud
El sindicato Unió
de Pagesos, la Plataforma en Defensa del Ebro y los propios afectados por las
expropiaciones han mostrado su repulsa a esta medida con diversas protestas en
las últimas semanas alegando que detrás de estas obras hay un trasvase
encubierto de agua del Ebro hasta Castellón. Aun así la empresa
ejecutora ha asegurado que los pozos serán temporales y que se cerrarán
cuando se acabe con la descontaminación del pantano, descartando así
la opción que apuntaban los expropiados.
De momento, la contaminación
de las aguas de Flix no ha tenido consecuencias suficientemente visibles sobre
el ser humano aunque algunos estudios realizados han detectado pequeñas
cantidades de mercurio en peces y aves cercanas a la zona afectada que no habrían
entrado en la cadena alimenticia, o diminutas dosis de un compuesto tóxico
que fabricaba Erkimia hace décadas en el mejillón cebra de la desembocadura
del Ebro.
Incredulidad ante una obra faraónica
La contaminación
del pantano de Flix o «el problema medioambiental más grave del río
Ebro», como lo define su alcalde se consideró como un caso «urgente»
sobre el actuar «de inmediato». De eso hace ya cuatro años,
fecha en que se conoció la peligrosidad de los lodos del fondo del embalse.
Los habitantes de Flix no ven la luz del final del asunto. Muchos se muestran
escépticos y ven la descontaminación del pantano como una obra faraónica
que nunca se llevará a cabo. No les falta razón, ya que la obra
es compleja: se construirá un muro temporal para aislar los residuos contaminados
del río y posteriormente se extraerán los sedimentos mediante una
draga que los absorberá. Después, los transportarán hasta
una planta de tratamiento donde serán clasificados y secados. Las obras
irán a cargo de la Unión Temporal de Empresas formada por FCC Construcción
y FCC Ámbito, que tendrán un plazo de 4 años para su ejecución.