Ante
la falsedad de la información facilitada por Greenpeace sobre las plantas
de producción de cloro en España, ANE, como representante de las
empresas del sector del cloro-álcali en España, se ve en la obligación
de contestar lo siguiente:
Lejos de ser un producto sustituible, como afirma
Greenpeace, el cloro es uno de los productos con mayores aplicaciones en la sociedad
actual. Por un lado, es el elemento imprescindible para el tratamiento y la potabilización
del agua y para la prevención y el combate de enfermedades infecciosas;
y, por el otro, es la materia prima básica para la fabricación de
buena parte de los productos que utilizamos en nuestra actividad diaria.
El
98% del suministro de agua potable de Europa occidental pasa por un proceso de
cloración, de tal forma que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) recomienda el cloro como el medio más eficaz y barato de potabilizar
el agua y, por lo tanto, de prevenir enfermedades. Hoy en día, mueren más
de tres millones de personas cada año como consecuencia directa de beber
agua sin potabilizar. El cloro actúa como un potente desinfectante cuando
se utiliza sólo o en forma de hipoclorito sódico. Añadido
al agua en cantidades muy bajas destruye rápidamente las bacterias y otros
microbios.
Por otro lado, aproximadamente un 85% de los productos farmacéuticos
contiene o se fabrica mediante la química del cloro. Asimismo, derivados
del cloro se emplean en el 25% de los utensilios utilizados en medicina. Entre
éstos se incluyen bolsas de sangre, tubos estériles, catéteres
para el corazón, protésicos y radiografías.
También
es ampliamente utilizado en la fabricación de componentes para el automóvil,
material para la construcción y embalaje, componentes electrónicos
y en el sector del ocio (material deportivo, vestuario, CDs, etc.).
El
38% del cloro en Europa se fabrica a través de la tecnología de
mercurio. En relación a la tecnología usada en los procesos de producción
de cloro, no es cierto que la mayoría de los países hayan abandonado
el sistema de celdas de mercurio, como lo demuestra el hecho de que el 38% de
la capacidad de producción en Europa utilice esta tecnología. Al
contrario de lo que se afirma de que existe una recomendación europea para
cesar con el sistema de celdas de mercurio antes de 2010 y que la Administración
española ha firmado un acuerdo con la industria para permitir su utilización
hasta 2020, lo cierto es que la Cumbre europea de Sintra, celebrada en 1988, acordó
el cese de emisiones de sustancias peligrosas al agua para el año 2020,
lo que afecta a las emisiones de mercurio generadas en el proceso de producción
de cloro. En el II Acuerdo Voluntario para el Control de las Emisiones en el Sector
del Cloro-Álcali Español, firmado en 2006 por las empresas del sector
con la Administración central y las administraciones autonómicas
en la que hay alguna planta de producción, el sector se comprometió
a presentar en 2011 el programa de cada fábrica para el cese total de las
emisiones en 2020. En este acuerdo, se acordó también reducir las
emisiones de mercurio en un 47%. Las emisiones de mercurio españolas son
un 24% inferiores a la media europea. Los esfuerzos del sector en la utilización
de procesos cada vez más limpios y sostenibles quedan reflejados en los
siguientes datos, que han sido certificados por empresas de auditoría externa:
-
Las emisiones globales de mercurio de las plantas españolas son un 24%
inferiores a la media europea.
- Entre 2000 y 2007, las emisiones totales de
mercurio de las plantas españolas se redujeron en un 42%.
- Las emisiones
de 2007 (últimos datos disponibles) eran un 18% inferiores al objetivo
que se había fijado en el Acuerdo Voluntario para 2008.
Estas reducciones
han sido posibles gracias a las cuantiosas inversiones llevadas a cabo a lo largo
de este período, por valor de 25,87 millones de euros (para el período
2008-2010 está previsto que se inviertan 4,99 millones de euros adicionales).
Así como al esfuerzo humano de las empresas productoras, que sólo
en 2007 dedicaron 24.309 horas de formación de sus empleados en aspectos
relacionados con la producción de cloro.
También hay que indicar
que el 100% de la capacidad instalada en España ha obtenido la Autorización
Ambiental Integrada, prevista en la Directiva IPPC para poder continuar con la
actividad industrial en los próximos años. El 95,4% de la capacidad
está certificada por la ISO 14001 (medio ambiente) y el 72,2% de la capacidad
está inscrita en el Registro Europeo de Ecogestión y Auditoría
Ambiental (EMAS).